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Consignas puede ser presentado como un pequeño índice lexical con que abordar la geografía de una lengua en crisis, como una especie de esbozo inconcluso del abecedario político y cultural de la izquierda y del tiempo presente. La orden dictada por la consigna es la de la intervención, la de un poder o fuerza performativa que se pone en movimiento en cada declaración, en cada acto de existencia. Consignas pone en movimiento una “conversación’/ una especie de “confrontación amistosa” que no termina de decidirse sobre el destino de lo puesto en movimiento.Tanteos, movimientos en zigzag, negaciones, caracterizan un intercambio intelectual que desconfía de las geografías heredadas y de los estados de la lengua marxista. Tras la segmentariedad de la línea zigza-geante es posible observar un común movimiento de reflexión. Oscar Ariel Cabezas y Miguel Valderrama sobrehilan los movimientos de esta conversación. La guía de viajes, el pequeño índice lexical o el abecedario político sirven aquí como excusa o justificación al libre despliegue de un patrón de pensamiento, a la simetría de un trazo que no pertenece ni a uno ni a otro interlocutor. -
Inconformidad no es estado de infelicidad como la insatisfacción. Si la insatisfacción se queja por el mundo que tenemos o por algo que la vida no nos da, inconformidad insiste como deseo que se suelta de lo existente. El deseo llega de visita a las formas, las habita, atraviesa sus extensiones, pero no quiere quedar atrapado en ellas. En la insatisfacción, el deseo (enredado) se levanta de mal humor pierde sus mejores horas en quehaceres de mantenimiento de las formas, contrae obligaciones, se vuelve demandante de todo y termina convencido de que la vida le debe satisfacción Inconformidad no es reacción del alma frustrada. No deviene del desencanto ni deriva de la desilusión. Frustración, desencanto, desilusión, son reclamos de la conformidad decepcionada. La decepción es venganza de creyentes que sienten sus expectativas estafadas. Inconformidad respira un aliento sin fin, un movimiento en el que el deseo se inspira y se disuelve en el aire. -
DESOLACIÓN La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde me ha arrojado la mar en su ola de salmuera. La tierra a la que vine no tiene primavera: tiene su noche larga que cual madre me esconde. El viento hace a mi casa su ronda de sollozos y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito. Y en la llanura blanca, de horizonte infinito, miro morir inmensos ocasos dolorosos. ¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido si más lejos que ella sólo fueron los muertos? ¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto crecer entre sus brazos y los brazos queridos! Los barcos, cuyas velas blanquean en el puerto vienen de tierras donde no están los que son míos; sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos. Y la interrogación que sube a mi garganta al mirarlos pasar, me desciende, vencida: hablan extrañas lenguas y no la conmovida lengua que en tierras de oro mi vieja madre canta. Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa; miro crecer la niebla como el horizonte, y por no enloquecer no cuento los instantes, porque la noche larga ahora tan sólo empieza. Miro el llano extasiado y recojo su duelo, que vine para ver los paisajes mortales. La nieve es el semblante que asoma a mis cristales: ¡siempre será su albura bajando de los cielos! Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa; siempre, como el Destino que ni mengua ni pasa, descenderá a cubrirme, terrible y extasiada. -
¿Qué sucede si se intenta pensar, hasta las últimas consecuencias, sin la fábula de sujetol ¿Cómo sería la vida sin las ideas de .ser, identidad, sí mismo, psiquismo?, ¿cómo sería sin relaciones de propiedad (mi cuerpo, mi pensamiento, mi vida) y sin relaciones de atribución (heroico, seductora, psicótico)?, ¿cómo serían las proximidades y distancias entre dos, tres, veinte, miles, sin la idea de unidad? Este libro desea cuestionar la idea de sujeto o partir desde esa fábula hasta alcanzar un punto en el que ya no sea posible el regreso. -
Este libro mantiene con sujeto tabulado I notas relaciones de cercanía y complicidad, sin pretender continuar algo iniciado. Figuras nombra afecciones, pasiones, enunciaciones históricas, ausencias que apaciguan angustias y desdichas. Las figuras, que insinúan fantasmas que nos gozan, se presentan como argumentos que succionan fuerzas de una existencia, a la vez que abrazan su fragilidad. Una astucia de la sujeción consiste en presentarse como libertad y difundir la contaminación propietaria: el hablante siente como posesión aquello que lo posee. -
Pocos trabajos abordan, con intención comparativa, la irrupción, los triunfos electorales y los experimentos gubernamentales de las fuerzas protofascistas —de claro carácter reaccionario, ultraliberal y antidemocrático— en Brasil y Argentina. El ensayo de Javier Lifschitz es uno de ellos, y lo hace centrándose en las complejas relaciones entre la memoria política, las políticas de la memoria y los sujetos que construyen y luchan por esas memorias. El autor también investiga las condiciones materiales, discursivas y subjetivas que posibilitaron la emergencia y la permanencia de las extremas derechas. La tesis que sostiene señala los serios riesgos de desmontaje de las memorias políticas construidas durante las transiciones y las democracias posdictatoriales, que parecían consolidadas como parte de los consensos políticos de ese período. Un ejemplo es la lucha por la memoria, la verdad y la justicia de los movimientos de derechos humanos frente a los abyectos crímenes cometidos por el terrorismo de Estado. -
La crítica conserva un aura. Tiene que ser purísima. Pero esa pureza no aparece como una abstracción sino como algo concreto, incluso como lo más concreto y en cierto modo lo más cortante, filoso. La crítica ya hizo hábito el repudio a lo que ata, a la regularidad, la servidumbre voluntaria. Hábito, eso que hace al sacerdocio. Si religión significa releer, la religión de la crítica practica la relectura disidente, el dogma de la heterodoxia. El crítico habita en esa habitación en crisis, la pone en crisis. Tal hogar no cesa de trabajar en la ecología de la crisis y la critica. Tampoco cesa de desviarse del hábito curvando espacios, partiendo temporalidades, dejando hábitos y hogares, reescribiendo con lengua afilada. La escritura crítica no oculta su pertenencia a concepciones expresivas. La crítica escribe, responde a un mandato, y hace un uso prescriptivo del lenguaje. Escribir, acción realizativa, astillamiento de temporalidades internas a cada campo de intervención crítica. Cambiante caleidoscopio de explicaciones, giros de atenciones sin modos de resolver. -
Libro pionero y original, Más allá de la subalternidad sitúa en nuevas coordenadas la interpretación educativa de Gramsci y renueva los diálogos teóricos con referentes de los estudios educativos: Piaget, Freire, Vygotsky, Bourdieu y Foucault. Pero además, exige una aproximación desacralizada, es decir, exige su traducción a otras realidades educativas que no son las propias de Europa occidental. Se trata de deambular creativamente la tensión entre la vanidad de aldea (aquella que se enorgullece de evitar toda “contaminación” con estudios europeos) y la aplicación acrítica de insumos foráneos. La teoría crítica latinoamericana guarda una rica historia en este sentido y, en particular, con el pensamiento gramsciano.