La Cebra ediciones

  • No hay crisis climática. Hay una voluntad política de que el clima esté en crisis. Esta es la tesis que Mark Alizart defiende en este libro brillante y provocador. Cuando los Estados no solo permiten que se incendien los bosques, sino que llaman a prenderles fuego; cuando no solo se contentan con ignorar el Acuerdo de París, sino que lo destrozan en público; cuando no se limitan a dudar de los científicos, sino que los amenazan, entonces podemos afirmar que están haciendo todo para que el planeta sea destruido. La crisis produce sus ganadores. Hay individuos que apuestan por el colapso del mundo como si se tratara de valores bursátiles a la baja. Frente a este verdadero golpe “carbofascista” urdido contra la humanidad, modificar nuestros comportamientos individuales no basta. Es necesario volver a pensar las condiciones de una revolución en favor de un verdadero “ecosocialismo”.
  • ¿Puede Antonio Gramsci, un pensador fragmentario más parecido a Friedrich Nietzsche y a Walter Benjamin que a Hegel o Croce, ser reducido a las interpretaciones que hoy se hacen, de un lado y del otro, de que su filosofía ha muerto? Su lectura y las interpretaciones que ofrece este libro -titulado a propósito de la burocratización de los saberes académicos y de la monumentalización de los archivos, Gramsci en las orillas– parece indicar que el legado de los libros incompletos está ahí como ese «peligroso suplemento» que activa las potencialidades de la teoría política. Prueba de ello, es el libro que el lector tiene en sus manos como invitación a la reescritura de la imaginación política y orillera del legado y la herencia del «lenguaje vivo» de Gramsci.
  • Esta serie de intervenciones heterogéneas intentan pensar la problemática relación entre historia y destrucción desde el punto de vista de la planetarización del nihilismo y el consecuente agotamiento del orden categorial moderno, incluyendo el universitario. Para tal efecto, se renuncia a un discurso disciplinario hegemónico y se elaboran interrogantes que resuenan a nivel histórico, teórico y literario. Se trata de pensar los procesos flexibles de acumulación, las formas post-fordistas de violencia, la transformación del Estado, la guerra y la soberanía, en tensión con otras formas históricas de imaginación que resisten su total nihilización.
  • La noción de Ley está siempre en una situación paradojal: sus presupuestos son puestos en duda constantemente, pero la Ley sigue imperando. Massimo Cacciari atraviesa en este libro diversos ámbitos del pensar contemporáneo en los que la noción de Ley muestra ese carácter paradójico: desde el ámbito jurídico (Schmitt) al matemático (Brouwer); desde la pintura (Malevic, Klee, Mondrian) a la reflexión sobre la actividad artística (Florenskij); desde el ejercicio literario (Kafka) al pensamiento filosófico (Rosenzweig).
  • Sea en los debates académicos o en las noticias, se nos recuerda constantemente que el mundo enfrenta retos trascendentales, efectos de un mundo común globalizado donde las infraestructuras de desplazamiento (de mercancías, ideas, gente) proliferan constantemente alimentadas por el extractivismo. Sin embargo, cuando se discute cómo enfrentar esos retos, parece que la única respuesta consiste en nuevas formas de extractivismo y más infraestructuras de desplazamiento. Este libro es, sobre todo, una invitación a explorar el terreno en el que puede prosperar una imaginación política que abrace lo incomún y cultive el emplazamiento. Plantea un reto: cómo, en un contexto donde para muchos las infraestructuras de desplazamiento son todo lo que hay, se pueden generar infraestructuras de emplazamiento robustas.
  • Inconformidad no es estado de infelicidad como la insatisfacción. Si la insatisfacción se queja por el mundo que tenemos o por algo que la vida no nos da, inconformidad insiste como deseo que se suelta de lo existente. El deseo llega de visita a las formas, las habita, atraviesa sus extensiones, pero no quiere quedar atrapado en ellas. En la insatisfacción, el deseo (enredado) se levanta de mal humor pierde sus mejores horas en quehaceres de mantenimiento de las formas, contrae obligaciones, se vuelve demandante de todo y termina convencido de que la vida le debe satisfacción Inconformidad no es reacción del alma frustrada. No deviene del desencanto ni deriva de la desilusión. Frustración, desencanto, desilusión, son reclamos de la conformidad decepcionada. La decepción es venganza de creyentes que sienten sus expectativas estafadas. Inconformidad respira un aliento sin fin, un movimiento en el que el deseo se inspira y se disuelve en el aire.
  • ¿Y si fuera tiempo para dejar de querer tener razón y aprender a no tenerla? Nuestra época es la del escándalo generalizado. De la mañana a la noche, de la cama al living, en vacaciones o reuniones familiares, cualquier ocasión es buena para indignarse. A veces el escándalo es político, otras económico; a veces moral, otras religioso; a veces ecológico, otras estético. En adelante, todos los campos de la vida parecen ser afectados por imperfecciones, tonterías, horrores que suscitan nuestra rabia más o menos virtuosa. ¿Qué significa este reflejo de indignación? ¿Qué dice de nosotros, y, sobre todo, del modo en que pensamos? Para Laurent de Sutter, lo que la indignación encarna quizás no sea otra cosa que el impasse de lo que sin embargo la alimenta: nuestra obsesión por la razón. La edad del escándalo es la del triunfo de la razón. Si queremos terminar con el escándalo, entonces hay que preguntarse cómo podemos llegar a librarnos de la razón.
  • La intensidad es un concepto enigmático y clave de la filosofía de Gilles Deleuze. Las distintas perspectivas que integran este libro, desde las fuentes filosóficas, científicas y estéticas de Diferencia y repetición, contribuyen a mostrar su especificidad (es decir, su diferencia respecto al concepto de Idea, las síntesis del tiempo y el plano de la extensión).¿Tiene la intensidad un rol de esquema o mediación entre lo virtual y lo actual? ¿Es la presencia de lo virtual en lo actual? ¿Responde a la sensibilidad, en la demarcación kantiana que la distingue del entendimiento? Y, si es así, ¿da cuenta de una discontinuidad de estos planos o de su inmanencia? Son algunas de la preguntas que en estas páginas encuentran respuestas diversas, incomposibles, marcadas por la perspectiva abierta por las fuentes que rigen cada capítulo – y la mirada de cada autor y de cada autora.
  • Fuegos insaciables que destruyen miles de especies animales y vegetales, pandemias, desarreglos climáticos, todo conspira para rubricar la quiebra del proyecto moderno de control integral de la naturaleza por la ingeniería humana. El derrumbe de las sociedades industriales se volvería si no seguro, por lo menos probable. A la sombra de ese curioso futuro sin porvenir, las nuevas sensibilidades políticas son modeladas por un discurso ecologista derrumbista, que no deja de extenderse.
  • “Me parece superfluo repetir aquí todos los reproches con los cuales es legítimo abrumar al cristianismo, desde el desasimiento del pensamiento hasta la explotación innoble del dolor y de la miseria. Es necesario llevar más lejos la acusación -o bien ir más lejos que la acusación- para interrogar las condiciones de posibilidad de una dominación religiosa tan potente y duradera, ejercida sobre un mundo que al mismo tiempo apenas deja de quebrantar y deponer esa misma dominación, y que encontró en ella las armas contra ella misma (la libertad, el individuo, la razón misma). No se trata de esto aquí.
  • Pocos trabajos abordan, con intención comparativa, la irrupción, los triunfos electorales y los experimentos gubernamentales de las fuerzas protofascistas —de claro carácter reaccionario, ultraliberal y antidemocrático— en Brasil y Argentina. El ensayo de Javier Lifschitz es uno de ellos, y lo hace centrándose en las complejas relaciones entre la memoria política, las políticas de la memoria y los sujetos que construyen y luchan por esas memorias. El autor también investiga las condiciones materiales, discursivas y subjetivas que posibilitaron la emergencia y la permanencia de las extremas derechas. La tesis que sostiene señala los serios riesgos de desmontaje de las memorias políticas construidas durante las transiciones y las democracias posdictatoriales, que parecían consolidadas como parte de los consensos políticos de ese período. Un ejemplo es la lucha por la memoria, la verdad y la justicia de los movimientos de derechos humanos frente a los abyectos crímenes cometidos por el terrorismo de Estado.
  • Trump, Putin, Le Pen, Orbán, Netanyahu, Meloni, Milei o Modi… Una nueva internacional fascista se despliega con fuerza. Por más ultranacionalistas que sean, sus figuras dialogan entre sí, sus estrategias y teorías circulan, inoculando el veneno de una internacional del odio. En La nueva internacional fascista, Ugo Palheta descifra las lógicas globales de un neofascismo atravesado por la obsesión identitaria, el odio a la igualdad y el culto al orden. Analiza las alianzas transnacionales, el rol de los mecenas –Estados, élites económicas–, el auge de las ideologías masculinistas y conspiracionistas, y las fuerzas de atracción de este proyecto autoritario.
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