-
Oferta!
El nacimiento del deseo reúne diez ensayos que indagan el vínculo del deseo con la rivalidad, el conflicto y la paranoia. No deseamos lo que queremos, lo que nos conviene, o lo que nos brinda bienestar o felicidad. El deseo se impone por fuera de la voluntad y nos deja en la penosa situación de defendernos de él inútilmente. Pero el deseo es también aquello que pone en movimiento la vida. Y en esa medida, esconde en su seno un enigma: ¿quién pone en movimiento al deseo? Florencia Abadi es filósofa y escritora. Nació en Buenos Aires en 1979. Es Doctora en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), investigadora de CONICET y profesora de Estética en los Departamentos de Filosofía y de Artes de la UBA. Su campo de trabajo es la estética, los afectos y la filosofía de la historia, en intersección con la mitología comparada, la filosofía griega clásica y el judaísmo. -
El nacimiento del deseo reúne diez ensayos que indagan el vínculo del deseo con la rivalidad, el conflicto y la paranoia. No deseamos lo que queremos, lo que nos conviene, o lo que nos brinda bienestar o felicidad. El deseo se impone por fuera de la voluntad y nos deja en la penosa situación de defendernos de él inútilmente. Pero el deseo es también aquello que pone en movimiento la vida. Y en esa medida, esconde en su seno un enigma: ¿quién pone en movimiento al deseo? -
Oferta!Sin stock
El odio y la clínica psicoanalítica actual es un libro que como lo indica su nombre, establece su campo de exploración de entrada, como si se tratara de un pie forzado en un verso, una décima o un poema, la palabra “odio” será acompañada por distintos conceptos que hacen parte de la “clínica psicoanalítica”. En este sentido, se trata de un libro compuesto por 26 artículos de 26 autores distintos, que se estructura en 8 apartados, donde los 4 primeros remiten a una discusión más bien de carácter teórico-conceptual (el odio y la pulsión de muerte, el odio y el desarrollo, el odio y la construcción de la otredad, y el odio y lo negativo), para luego dar paso a 2 apartados que podríamos decir son propiamente clínicos, para finalmente, cerrar con 2 apartados sobre las relaciones posibles entre “odio”, psicoanálisis y arte, y “odio”, psicoanálisis y lo social. -
Oferta!
Esta contratapa se ve tentada a describir los contornos de las teorías propuestas, o continuadas, por Montalbetti; sin embargo, prefiere una escena: en un viaje espacial, durante la reparación de un circuito que posibilitará el regreso a la Tierra, una escotilla se abre por error y el astronauta a cargo se aferra a lo que puede para no caer eternamente al vacío. Supongamos que el astronauta no logra sujetarse y cae. Supongamos también que el oxígeno de su traje hace posible la caída durante años; tan lejos de la Tierra, fuera de todo lo conocido, en la completa oscuridad, imposibilitado de sonido alguno que no sea el de su corazón. Retenga esa imagen por unos segundos. Ahora el astronauta es recuperado por la nave; lo que le pasó es que estuvo en el borde absoluto. Esa es la sensación a la que te somete El pensamiento del poema. En alguna parte de esta escotilla abierta el autor dice: “recordemos una vez más, que nuestra meta sigue siendo la de forzar el encuentro con lo innombrable, con aquel nombre que no se puede nombrar, evitando lo posible, al intentarlo, la destrucción completa del lenguaje”. El astronauta de nuestra abstracción es el humano más solitario de la especie y aún así nunca salió del lenguaje. Así de radicales son las meditaciones de Montalbetti. -
El título “El Porvenir de Hegel” se presenta como una afirmación, como una respuesta, anticipada y positiva, a la pregunta ¿tiene Hegel un porvenir? Esta pregunta se plantea inevitablemente al final de un siglo en cuyo curso el pensamiento filosófico, al mismo tiempo que celebra la grandeza de Hegel y reconoce su deuda con él, se comprometió decididamente en un movimiento de distanciamiento, si no de rechazo, ante la forma que dicho pensamiento juzgaba como totalizante e incluso totalitaria, y que se creía plegada en el idealismo especulativo. Hoy es imposible considerar el porvenir de Hegel como adquirido o reconocido pasivamente. Este porvenir debe él mismo advenir; todavía tiene que ser experimentado y formado. La presente obra intenta abocarse a dicha formación. -
Ante el avance del capital, empecinado en conquistar territorios cada vez más recónditos tanto dentro como fuera de nosotros mismos, la apuesta de este libro es contribuir a una crítica social y cultural que la emprenda contra un rasgo constitutivo del capitalismo, a partir del momento en que se encara como un movimiento de reproducción indefinida del valor: su denegación constante de la vida en su dimensión cualitativa y sensible. -
Oferta!
El tiempo de la lucha reúne escritos de Andrea Cavalletti que corresponden a elaboraciones acabadas de un conjunto de materiales y fragmentos que fueron publicados en Italia durante el intervalo temporal que recorre los acontecimientos de la última pandemia global. Lejos de constituir un fenómeno de naturaleza puramente sanitaria, la pandemia abrió un umbral que hizo estallar las categorías tradicionales con las cuales las humanidades y las ciencias sociales habían intentado interpretar el presente y sus discontinuidades. -
En este ensayo, Zineb Fahsi –profesora y practicante de yoga–, lleva a cabo una crítica al yoga contemporáneo. ¿Cómo esta práctica meditativa antigua, desarrollada por pequeños grupos marginales en la sociedad india a mediados del primer milenio antes de nuestra era, cuyo objetivo era liberar el alma humana del ciclo de los renacimientos (samsara), se ha propagado por Occidente llegando a transformarse en una perfecta herramienta de despolitización al servicio del capitalismo en su fase neoliberal? -
Elogio de la razón mundana. Antropología política en Kant”, de Nuria Sánchez Madrid, es, en palabras de José Luis Villacañas, “el ejercicio poderoso de una crítica que no está destinada a los reaseguramientos escolastizantes y estériles de la razón, sino fundamentalmente a las desestabilizaciones de sus intensificaciones dogmáticas, rituales, que ya sabemos constituyen un hábito de falsas seguridades que siempre amenaza con descarriar a la razón. Desde este punto de vista, se trata de una crítica sin fin, que tiene como misión preservar la insondabilidad de lo humano, su apertura de mundos. La primera batalla de esta tradición siempre es ofrecernos otro Kant menos seguro de lo que desearían los que se resisten al carácter abierto de la experiencia histórica. Me gusta ver este libro de Nuria Sánchez Madrid en esta línea y desearía saludarlo como una máquina de producción de skepsis sobre Kant, en la mejor tradición de la tesis de Marquard. Frente a esta batalla, los que andan instalados paradójicamente en un Kant eterno, son incapaces de entender hasta qué punto se han refugiado en una actitud dogmática. El mérito de este libro consiste, justamente, no tanto en desvelar estas actitudes antifilosóficas y anacrónicas, sino en mostrarnos un Kant que no puede ser dogmatizado, un Kant inseguro, que no demanda un reaseguramiento filológico imposible (el Kant cosificado se basa sobre decisiones arbitrarias de elenco sobre los textos canónicos, que son inviables), sino que libera la potencia de la crítica frente a esas obturaciones que el propio Kant levantó con sus resabios organicistas y cosmológicos. -
“La embriaguez expresa, en su sentido más apretado -de la familia de la prensa, de la presión- el jugo que se comunica de los licores absorbidos. Extrae, exuda, destila, es decir, concentra, calienta, evapora y sublima. Lo sublimado es el espíritu, lo impalpable, lo inmaterial. Es inspiración, es soplo, es fuera de lugar y tiempo, presente concentrado en sí y que llamamos presencia de espíritu: toque vivo instantáneo de una verdad revelada. La embriaguez revela, es decir, se revela, a si misma, y no revela un secreto. Se revela como impulso y vuelo del espíritu: entusiasmo, entrada en la morada de los dioses, desborde del saber, derrame de gracia. La embriaguez es condición del espíritu, hace sentir su carácter absoluto, es decir, su separación de todo lo que no es espíritu (todo lo que es condicionado, determinado, relativo, encadenado). La embriaguez misma es la absolutización, el desencadenamiento, la ascensión libre hacia el afuera del mundo. Es el goce: la identidad en el abandonarse al empuje que desata lo idéntico, el cuerpo resumido a su espasmo, a un suspiro o un grito arrancados, exclamación entre lágrima y lava”.