Catálogo

  • “Me parece superfluo repetir aquí todos los reproches con los cuales es legítimo abrumar al cristianismo, desde el desasimiento del pensamiento hasta la explotación innoble del dolor y de la miseria. Es necesario llevar más lejos la acusación -o bien ir más lejos que la acusación- para interrogar las condiciones de posibilidad de una dominación religiosa tan potente y duradera, ejercida sobre un mundo que al mismo tiempo apenas deja de quebrantar y deponer esa misma dominación, y que encontró en ella las armas contra ella misma (la libertad, el individuo, la razón misma). No se trata de esto aquí.
  • Embriaguez

    $ 17.000
    “La embriaguez expresa, en su sentido más apretado -de la familia de la prensa, de la presión- el jugo que se comunica de los licores absorbidos. Extrae, exuda, destila, es decir, concentra, calienta, evapora y sublima. Lo sublimado es el espíritu, lo impalpable, lo inmaterial. Es inspiración, es soplo, es fuera de lugar y tiempo, presente concentrado en sí y que llamamos presencia de espíritu: toque vivo instantáneo de una verdad revelada. La embriaguez revela, es decir, se revela, a si misma, y no revela un secreto. Se revela como impulso y vuelo del espíritu: entusiasmo, entrada en la morada de los dioses, desborde del saber, derrame de gracia. La embriaguez es condición del espíritu, hace sentir su carácter absoluto, es decir, su separación de todo lo que no es espíritu (todo lo que es condicionado, determinado, relativo, encadenado). La embriaguez misma es la absolutización, el desencadenamiento, la ascensión libre hacia el afuera del mundo. Es el goce: la identidad en el abandonarse al empuje que desata lo idéntico, el cuerpo resumido a su espasmo, a un suspiro o un grito arrancados, exclamación entre lágrima y lava”.
  • Signéponge

    $ 20.000
    …inscribamos sin decir palabra la leyenda, en grandes caracteres monumentales, mayúsculas o minúsculas indistintas (regresando todo a la lengua, lo propio y lo común), inscribamos el acontecimiento de lengua sobre la estela (por tanto, sin puntuación), inscribamos la chance, de un tirón, sobre una piedra (ella nos esperará), sobre una mesa (él la dispone para comer, vertical), por lo tanto, sobre un cuadro ofrecido (expuesto) a la esponja, lo siguiente: ESPONJEAR DE ACÁ EN MÁS A PARTIR DE ÉL PERO QUE SABE A PARTIR DE HOY Y DE MÍ QUERRÁ DECIR EN LA LENGUA FRANCESA O MÁS BIEN REFRANCESADA COLONIZADA UNA VEZ MÁS DESDE LOS BORDES DEL MEDITERRÁNEO MARE NOSTRUM ESPONJEAR HABRÁ QUERIDO DECIR YA LAVAR LIMPIAR APROPIAR BORRAR POR LO TANTO POR EJEMPLO EL NOMBRE DE PONGE PERO TAMBIÉN CUMPLIR CON UNA ORDEN DE PAGO INSCRIBIR EL NOMBRE DE LOS PONGE FIRMAR PONGE FIRMAPONJEAR MARGINAR/FIRMAR AL MARGEN EN NOMBRE DE PONGE
  • ¿Y si fuera tiempo para dejar de querer tener razón y aprender a no tenerla? Nuestra época es la del escándalo generalizado. De la mañana a la noche, de la cama al living, en vacaciones o reuniones familiares, cualquier ocasión es buena para indignarse. A veces el escándalo es político, otras económico; a veces moral, otras religioso; a veces ecológico, otras estético. En adelante, todos los campos de la vida parecen ser afectados por imperfecciones, tonterías, horrores que suscitan nuestra rabia más o menos virtuosa. ¿Qué significa este reflejo de indignación? ¿Qué dice de nosotros, y, sobre todo, del modo en que pensamos? Para Laurent de Sutter, lo que la indignación encarna quizás no sea otra cosa que el impasse de lo que sin embargo la alimenta: nuestra obsesión por la razón. La edad del escándalo es la del triunfo de la razón. Si queremos terminar con el escándalo, entonces hay que preguntarse cómo podemos llegar a librarnos de la razón.
  • Sea en los debates académicos o en las noticias, se nos recuerda constantemente que el mundo enfrenta retos trascendentales, efectos de un mundo común globalizado donde las infraestructuras de desplazamiento (de mercancías, ideas, gente) proliferan constantemente alimentadas por el extractivismo. Sin embargo, cuando se discute cómo enfrentar esos retos, parece que la única respuesta consiste en nuevas formas de extractivismo y más infraestructuras de desplazamiento. Este libro es, sobre todo, una invitación a explorar el terreno en el que puede prosperar una imaginación política que abrace lo incomún y cultive el emplazamiento. Plantea un reto: cómo, en un contexto donde para muchos las infraestructuras de desplazamiento son todo lo que hay, se pueden generar infraestructuras de emplazamiento robustas.
  • Ante el avance del capital, empecinado en conquistar territorios cada vez más recónditos tanto dentro como fuera de nosotros mismos, la apuesta de este libro es contribuir a una crítica social y cultural que la emprenda contra un rasgo constitutivo del capitalismo, a partir del momento en que se encara como un movimiento de reproducción indefinida del valor: su denegación constante de la vida en su dimensión cualitativa y sensible.
  • No hay crisis climática. Hay una voluntad política de que el clima esté en crisis. Esta es la tesis que Mark Alizart defiende en este libro brillante y provocador. Cuando los Estados no solo permiten que se incendien los bosques, sino que llaman a prenderles fuego; cuando no solo se contentan con ignorar el Acuerdo de París, sino que lo destrozan en público; cuando no se limitan a dudar de los científicos, sino que los amenazan, entonces podemos afirmar que están haciendo todo para que el planeta sea destruido. La crisis produce sus ganadores. Hay individuos que apuestan por el colapso del mundo como si se tratara de valores bursátiles a la baja. Frente a este verdadero golpe “carbofascista” urdido contra la humanidad, modificar nuestros comportamientos individuales no basta. Es necesario volver a pensar las condiciones de una revolución en favor de un verdadero “ecosocialismo”.
  • Bitcoin es una tecnología, antes que económica o financiera, profundamente política: es el sueño de Marx vuelto realidad. Protocolo de intercambio de informaciones perfectamente transparente (cada quien posee el registro sobre el cual las informaciones se escriben), descentralizado (nadie tiene su control) y, sin embargo, infalsificable (validado mediante pruebas de trabajo), indescifrable (las informaciones están encriptadas) e inviolable (la integridad de la cadena se verifica constantemente), Bitcoin permite producir consenso de manera descentralizada.
  • Vivimos en un mundo que ha hecho de la ley el marco que define lo que es pensable e impensable, decible e indecible, posible e imposible en él. Sin la ley, sin el pensamiento que la acompaña y que instaura el deber como categoría cardinal del pensamiento y la acción, no habría para nosotros necesidad alguna. Sin embargo, muchas tradiciones y muchos pueblos han vivido sin esta exigencia, o han vivido plegándola en direcciones inauditas, extrañas, inusuales, incompatibles con las lecciones que Occidente ha extraído de ella.
  • Este libro narra modos de obrar de trabajadoras y trabajadores del hospital Domingo Cabred, amparados en el Programa de Rehabilitación y Externación Asistida impulsado desde 1999 por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Experiencias, también, pensadas en colaboración con un Equipo de Capacitación de la Escuela Superior de Sanidad de la Provincia de Buenos Aires y un Grupo de Investigación de la Facultad de Psicología UBA que dirige el Proyecto UBACyT (2014-2017) Representaciones de Sujeto y Subjetividad en el movimiento de “Lo Grupal” en la Argentina: presupuestos teóricos y consecuencias clínicas, institucionales, éticas, políticas. Este libro da cuenta de una intervención entre un equipo clínico en un hospital público y un equipo de investigación de una universidad pública. Intervención que obliga a pensar qué urge hacer y pensar en los espacios públicos.
  • Este Pequeño psicoanálisis del dinero ilumina sobre la fuerza inconsciente de la economía. La mayoría de los economistas contemporáneos tiene una extraña representación del hombre: este, en los intercambios económicos, es un ser autónomo, totalmente independiente de la mirada de los otros, sin celos ni envidia, razonable y racional, dueño de sus deseos, y para el que su única expectativa es el bienestar individual. Desde esta perspectiva, el lenguaje no es más que un intercambio de informaciones utilitarias, y la moneda una facilitación del trueque. La teoría psicoanalítica, por inconsistente y cambiante que sea, tiene por lo menos el mérito de poner en el centro de la reflexión el enigma nunca resuelto del deseo humano. Incluso cuando está en el corazón del mercado, cuando vende, compra, atesora o despilfarra, el hombre no es ni independiente ni racional.
  • Este libro ofrece una lectura a contrapelo de la filosofía kantiana que desemboca en una propuesta lúcida, fresca y renovada de su pensamiento político. Para llevar a cabo esta tarea, Macarena Marey toma distancia de las interpretaciones liberales o individualistas sobre Kant (presente en autores como Rawls o Habermas) y pone en el centro de la escena el talante republicano de su concepción de la sociedad. En esa clave, Marey atiende al rol que juega la soberanía popular, el papel de lo colectivo, el problema de la propiedad y la posesión común de la Tierra en la configuración de una filosofía política que, en palabras de la misma autora, nos permite descubrir un Kant “soberanista-popularista que se encaminó en la senda de la teoría crítica”. Marey construye, por tanto, de manera muy precisa y generosa “nuevos sentidos” alrededor del pensamiento político de Kant, y lo hace sabiendo que solamente tendiendo puentes entre la modernidad y nuestro presente es como vamos a encontrar las claves para imaginar la comunidad de los iguales que exigen estos tiempos de despojo generalizado de la naturaleza y de colapso precipitado del neoliberalismo mundial. Luciana Cadahia
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