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Leer a Freud supone una operación que no deja por fuera a quien realiza esa acción. Nadie puede leerlo con una objetividad tan extrema como para poder decir qué está bien o qué está mal en su obra. A menos que quiera dejar de llamarse psicoanalista. En este libro vamos a encontrar una lectura, que los autores llevaron adelante a partir de problemas específicos de la práctica del psicoanálisis. El modo en que conversan con los textos en busca de detalles, de lo que está entre líneas, de la relación implícita, es apasionante. Un psicoanalista es un lector de la letra, jamás un lector literal. Este es un libro freudiano, que no se contenta con citar a Freud. -
El ensayo de Oscar del Barco, “¿Era Lenin un perverso?” (1980) es el texto más escandoloso para la izquierda tradicional y conservadora que pueda haberse atrevido a publicar un filósofo latinoamericano contra Lenin. Del Barco es uno de los principales filósofos de América Latina. Su extraordinaria eficacia reconstruye la historia y el pensamiento del líder bolchevique para abandonar el programa ilustrado y de desarrollismo tecnológico que dio nacimiento a la URSS. Este libro busca contextualizar la crítica «heideggeriana» o crítica-destructiva contra Lenin en la década de 1980. -
Traducir es caminar sobre una cuerda floja, apostar a la posibilidad de mantenerse en pie, y hasta con cierta elegancia, cuando todo nos empuja hacia uno u otro lado de la cuerda. Esa cuerda es la frontera imaginaria que, sin remedio, tenemos que suponer como línea divisoria entre las lenguas. De hecho, tal frontera no existe. Las lenguas suenan, resuenan, están en el aire en cuanto soporte de las voces humanas. Por más que pasen al escrito y se vuelvan objetos de lectura, su naturaleza primera no se pierde: al estar en el aire, se cruzan y superponen y entremezclan sin la más mínima prudencia. Pues esas voces hablan incontables lenguas distintas. -
¿Qué sucede con el pensar cuando se ha puesto a la naturaleza al borde del colapso y la sociedad se halla en el abismo de la desigualdad? El pensamiento crítico es interpelado ¿Cesó su potencia, esa capacidad de intervenir, de hacer venir lo que remedia? Aparece, subsiste como débil potencia entre los débiles, perdura bajo el peso de la facticidad, con frustraciones sin cicatrizar. Aun así, en esta atmósfera tóxica, busca aire fresco, alienta la búsqueda. Mientras todo prosigue hacia lo peor. Al parecer, no hay crítica capaz de torcer esa dirección. Se ratifica la devastación. Hasta los mandatos se ratifican. Has de cambiar la vida. Has de transformar al mundo. Pero la vida se encuentra dañada. Y la naturaleza arde. -
Cuando el siglo pasado tocaba a su fin y se aguardaba la llegada de un nuevo milenio, Jacques Derrida denunciaba que un acto de denegación estaba en curso: aquel que pretendía neutralizar la necesidad espectral. Este brillante libro de Gabi Balcarce surge de la exigencia crítica, es decir, también deconstructiva y responsable, de pensar la espectralidad junto a la hospitalidad en una coyuntura histórica que ya no es la de Derrida sino la de un milenio que apuesta por un posthumanismo para la filosofía y la política del ser-con-otrxs. Dos desafíos que se presentan, entonces, en una convergencia. Por un lado, estudiar la espectralidad, distinta del tradicional Espíritu reivindicado por la tradición metafísica, en la obra de Derrida, significa cuestionar todos los naturalismos y dar lugar a la plasticidad de un concepto que permite desmontar la primacía de lo humano. -
“…Hay que leer a Hegel mientras, acompañándolas, describe las curvas del movimiento espiritual y -por así decirlo- acompaña con el oído especulativo a los pensamientos, como si fuesen notas” (Adorno). ¿Cómo leer con la compañía de este oído especulativo? ¿Ese oído especulativo que abriría la filosofía hegeliana, y que implicaría estar atento a la huella que deja la singularidad de cada paso, corriendo incluso el riesgo, como dice el mismo Adorno, de intentar salvar en el concepto lo que en principio se opone a él? Este oído especulativo, que hace temblar la filosofía de Hegel, reconoce en el elemento de la música la compañía de ‘lo inaprensible e imperecedero’ que empuja al concepto a rastrear cada vez los detalles, bajo él. (…) Antes de toda caricatura hecha de Hegel, ¿no podemos ver en el suyo un texto atento a los detalles de su propia escucha? O mejor, ¿no podemos oír su escucha, escuchar su escucha quizá, es decir, reconstruir el modo en que la filosofía hegeliana escucha la música? -
Los artículos que se reúnen en este volumen tratan la problemática de la violencia estructural en el tratamiento de humanos y animales. La idea de que nos podemos apropiar de otras formas de vida supone un modo de consideración de lo humano desde la subjetividad moderna, y el modelo propietario soberano del existente humano, con derecho de vida y de muerte sobre todo lo que es. Desplazado ese derecho sobre la vida de otro existente humano al gobernante en la constitución de la sociedad civil, el propietario se sigue arrogando el derecho sobre la vida de aquellas formas de vida que considera inferiores (mujeres, niños, animales) y naturalizando que esas vidas son pensables en términos de capital. Frente a las vidas apropiadas de forma natural, sentimos, presentimos, sabemos que la vida (de los otros) es inapropiable, extraña, respetable en su vulnerabilidad y fragilidad. -
Bitcoin es una tecnología, antes que económica o financiera, profundamente política: es el sueño de Marx vuelto realidad. Protocolo de intercambio de informaciones perfectamente transparente (cada quien posee el registro sobre el cual las informaciones se escriben), descentralizado (nadie tiene su control) y, sin embargo, infalsificable (validado mediante pruebas de trabajo), indescifrable (las informaciones están encriptadas) e inviolable (la integridad de la cadena se verifica constantemente), Bitcoin permite producir consenso de manera descentralizada. -
No hay crisis climática. Hay una voluntad política de que el clima esté en crisis. Esta es la tesis que Mark Alizart defiende en este libro brillante y provocador. Cuando los Estados no solo permiten que se incendien los bosques, sino que llaman a prenderles fuego; cuando no solo se contentan con ignorar el Acuerdo de París, sino que lo destrozan en público; cuando no se limitan a dudar de los científicos, sino que los amenazan, entonces podemos afirmar que están haciendo todo para que el planeta sea destruido. La crisis produce sus ganadores. Hay individuos que apuestan por el colapso del mundo como si se tratara de valores bursátiles a la baja. Frente a este verdadero golpe “carbofascista” urdido contra la humanidad, modificar nuestros comportamientos individuales no basta. Es necesario volver a pensar las condiciones de una revolución en favor de un verdadero “ecosocialismo”. -
¿Y si fuera tiempo para dejar de querer tener razón y aprender a no tenerla? Nuestra época es la del escándalo generalizado. De la mañana a la noche, de la cama al living, en vacaciones o reuniones familiares, cualquier ocasión es buena para indignarse. A veces el escándalo es político, otras económico; a veces moral, otras religioso; a veces ecológico, otras estético. En adelante, todos los campos de la vida parecen ser afectados por imperfecciones, tonterías, horrores que suscitan nuestra rabia más o menos virtuosa. ¿Qué significa este reflejo de indignación? ¿Qué dice de nosotros, y, sobre todo, del modo en que pensamos? Para Laurent de Sutter, lo que la indignación encarna quizás no sea otra cosa que el impasse de lo que sin embargo la alimenta: nuestra obsesión por la razón. La edad del escándalo es la del triunfo de la razón. Si queremos terminar con el escándalo, entonces hay que preguntarse cómo podemos llegar a librarnos de la razón. -
…inscribamos sin decir palabra la leyenda, en grandes caracteres monumentales, mayúsculas o minúsculas indistintas (regresando todo a la lengua, lo propio y lo común), inscribamos el acontecimiento de lengua sobre la estela (por tanto, sin puntuación), inscribamos la chance, de un tirón, sobre una piedra (ella nos esperará), sobre una mesa (él la dispone para comer, vertical), por lo tanto, sobre un cuadro ofrecido (expuesto) a la esponja, lo siguiente: ESPONJEAR DE ACÁ EN MÁS A PARTIR DE ÉL PERO QUE SABE A PARTIR DE HOY Y DE MÍ QUERRÁ DECIR EN LA LENGUA FRANCESA O MÁS BIEN REFRANCESADA COLONIZADA UNA VEZ MÁS DESDE LOS BORDES DEL MEDITERRÁNEO MARE NOSTRUM ESPONJEAR HABRÁ QUERIDO DECIR YA LAVAR LIMPIAR APROPIAR BORRAR POR LO TANTO POR EJEMPLO EL NOMBRE DE PONGE PERO TAMBIÉN CUMPLIR CON UNA ORDEN DE PAGO INSCRIBIR EL NOMBRE DE LOS PONGE FIRMAR PONGE FIRMAPONJEAR MARGINAR/FIRMAR AL MARGEN EN NOMBRE DE PONGE -
Geschlecht III es un texto que parecía perdido para siempre. En los años 1980 Jacques Derrida había proyectado una serie de cuatro ensayos que contiene la parte sustancial de su explicación (Auseinandersetzung) ante el pensar de Heidegger. Hasta su publicación en 2018, la parte principal de este proyecto, que el lector tiene ahora en sus manos por primera vez traducido al castellano, había permanecido inédita. Geschlecht, palabra alemana intraducible, amalgama polisémica bastante seductora que ha magnetizado a Jacques Derrida: sexo, raza, familia, raigambre, estirpe, tronco, generación, línea, especie, género, pueblo, nación, humanidad, todo eso hace al “Geschlecht“ suficientemente propicio y atractivo para el pensamiento derridiano, que se esfuerza por hablar de aquello que Heidegger habría tenido, en apariencia, dificultad para abordar, a saber, los temas políticos y sexuales que consideraba como demasiado ónticos y derivados como para merecer una discusión o un pensamiento, y que tiende, en todo caso, a pasar en silencio.