Catálogo

  • Inconformidad no es estado de infelicidad como la insatisfacción. Si la insatisfacción se queja por el mundo que tenemos o por algo que la vida no nos da, inconformidad insiste como deseo que se suelta de lo existente. El deseo llega de visita a las formas, las habita, atraviesa sus extensiones, pero no quiere quedar atrapado en ellas. En la insatisfacción, el deseo (enredado) se levanta de mal humor pierde sus mejores horas en quehaceres de mantenimiento de las formas, contrae obligaciones, se vuelve demandante de todo y termina convencido de que la vida le debe satisfacción Inconformidad no es reacción del alma frustrada. No deviene del desencanto ni deriva de la desilusión. Frustración, desencanto, desilusión, son reclamos de la conformidad decepcionada. La decepción es venganza de creyentes que sienten sus expectativas estafadas. Inconformidad respira un aliento sin fin, un movimiento en el que el deseo se inspira y se disuelve en el aire.
  • Consignas

    $ 17.000
    Consignas puede ser presentado como un pequeño índice lexical con que abordar la geografía de una lengua en crisis, como una especie de esbozo inconcluso del abecedario político y cultural de la izquierda y del tiempo presente. La orden dictada por la consigna es la de la intervención, la de un poder o fuerza performativa que se pone en movimiento en cada declaración, en cada acto de existencia. Consignas pone en movimiento una “conversación’/ una especie de “confrontación amistosa” que no termina de decidirse sobre el destino de lo puesto en movimiento.Tanteos, movimientos en zigzag, negaciones, caracterizan un intercambio intelectual que desconfía de las geografías heredadas y de los estados de la lengua marxista. Tras la segmentariedad de la línea zigza-geante es posible observar un común movimiento de reflexión. Oscar Ariel Cabezas y Miguel Valderrama sobrehilan los movimientos de esta conversación. La guía de viajes, el pequeño índice lexical o el abecedario político sirven aquí como excusa o justificación al libre despliegue de un patrón de pensamiento, a la simetría de un trazo que no pertenece ni a uno ni a otro interlocutor.
  • El libro, un álbum de sombras, esboza una caracterización del nihilismo y tantea usos del silencio en un campo en el cual ética y estética son uno y lo mismo (Ludwig Wittgenstein). Entendiendo la estética como una reflexión acerca de la sensibilidad, se focaliza la problemática de la indiferencia y su tejido de sentidos políticos y morales, haciendo referencia a exterminios contemporáneos, en especial la desaparición de personas en la Argentina, y diversas formas de humillación institucional. Luego de analizar los modos de presentación del nihilismo en el derecho, aun en la "cultura de los derechos humanos'/ y los fenómenos de cristalización de la memoria de un pasado de exterminio, el estudio se centra en la problemática de la atención. Atención y silencio cálido (Simone Weil) se sostienen como condiciones prioritarias para evitar la reificación y el embotamiento, la buro-crátización de la memoria y el empobrecimiento de la experiencia que provocan actos de crueldad y la continuidad de exclusiones y aniquilaciones. La cultura de la memoria, cuyo prisma es el pasado, puede mantenerse alejada de los exterminios e imposiciones de dolor y humillación del presente, de las nuevas víctimas que se convierten en tales bajo condiciones sensibles que las tornan ocultas, no sentidas.
  • La filosofía de Heidegger es un lugar de quiebre, el punto en el que el pensamiento experimenta su tragedia extrema y sin embargo es capaz de sobreponerse a ella. En cuanto punto de ruptura, podemos encontrar en la obra de Heidegger “momentos políticos” no subordinados, sin embargo, a una tendencia de concreción inmediata. Tal vez lo decisivo está en la meditación de la técnica, que promueve “efectos políticos” de importancia justamente por haber eludido una implicación directamente política. ¿Hay un “impolítico” heideggeriano? ¿El conjunto a-político / político –el intento de conversión en términos políticos de la tradición espiritual alemana en el ‘33– no es desplazado, en el último Heidegger, por lo impolítico en tanto deconstrucción de la política como valor (y a la vez como aspecto central de la técnica), sin retorno posible, sin embargo, a las antiguas tablas de la Kultur; sin referencia posible a los valores de lo a-político o bien, más precisamente, al “espíritu”?
  • Publicado en 2014, La verdad me pertenece incluye una pieza epónima y otros tres textos dramáticos. La obra La verdad me pertenece propone reconstruir el enfrentamiento de dos mujeres, Mia y Mannopper, que, luego de la Segunda Guerra Mundial, se acusan mutuamente de haber colaborado con el enemigo. Esta pieza ficticia está inspirada en documentos de archivos de los años 1946-1957 y sigue el hilo de diversos interrogatorios que exponen las dificultades de discernir entre lo verdadero y lo falso en esos años de posguerra. Historia(s) escenifica unos testimonios perturbadores en torno a una agresión sexual y las pesadillas del pasado confrontadas con el presente; en Ecografía, asistimos al monólogo de una mujer embarazada angustiada por el recuerdo de una madre loca e infanticida; Entiérrame expone el diálogo de dos mujeres que padecen la asfixia del control patriarcal. La pieza teatral La verdad me pertenece obtuvo el primer premio en el Concurso literario nacional, en 2013.
  • ¿Cómo escribir sobre aquello que no se puede capturar por medio de la palabra? Transcribir una imagen fílmica sería como trasladar una obra pictórica al lenguaje musical: una pretensión, en definitiva, impracticable. Sin embargo, la crítica de cine implica vivir entre lenguas. A partir del cruce entre feminismo, enfoques de género y estudios visuales, los ensayos que componen este libro exploran las relaciones entre poder y espacio, arquitectura y afectos, corporalidad y actuación, errancia y capitalismo, arte y comunidad. Con la mirada puesta en cinco películas latinoamericanas contemporáneas, se indagan ciertas posiciones del deseo que desplazan los confines de los géneros y las sexualidades.
  • Postsoberanía. Literatura, política y trabajo nos lleva un paso más allá en la búsqueda de lo que Foucault llamó una ontología del presente. En un diálogo implícito con recientes desarrollos que exploran el lugar de la cultura, la post-hegemonía, la razón imperial o, lo que refiriéndose a la hegemonía del capital, Cabezas denomina postsoberanía, el autor demuestra con brillo y contundencia que la ligazón soberana ha sido la fundación última de nuestro presente. Y si bien ese presente hoy se resquebraja bajo nuestros pies, este libro nos recuerda que otras modalidades de existencia estuvieron desde siempre socavando su autoridad. Tres de estas modalidades aparecen ejemplarmente articuladas en su implicación de una historia a la vez universal y latinoamericana bajo los nombres de literatura, política y trabajo.
  • Entre 1980 y 1982 el filósofo Patricio Marchant elabora un proyecto de libro a propósito de la fotografía, que surge en medio de su obra más destacada (Sobre Árboles y Madres [1984]) y de un aparentemente silencioso trabajo en torno al vínculo entre escritura, hispanismo y judaísmo. Esta inflexión se puede rastrear en textos que Marchant publicará durante los años 80, no obstante el proyecto en torno a la foto –recogido aquí a partir de material de archivo inédito–, ha debido permanecer menos reconocible en su alcance programático. Siendo algo más que un libro sobre la fotografía como arte, se juega en él la exploración de una escritura deconstructiva que abarca varias de las problemáticas confrontadas por el autor en distintos momentos: la situación de los legados testamentarios y la muerte de la madre, el trabajo con las relaciones personales y con los nombres, la crítica al logocentrismo y la guardia de lo contemplado, las intrigas del inconsciente y el don de la separación, entre otras.
  • ¿Puede Antonio Gramsci, un pensador fragmentario más parecido a Friedrich Nietzsche y a Walter Benjamin que a Hegel o Croce, ser reducido a las interpretaciones que hoy se hacen, de un lado y del otro, de que su filosofía ha muerto? Su lectura y las interpretaciones que ofrece este libro -titulado a propósito de la burocratización de los saberes académicos y de la monumentalización de los archivos, Gramsci en las orillas– parece indicar que el legado de los libros incompletos está ahí como ese «peligroso suplemento» que activa las potencialidades de la teoría política. Prueba de ello, es el libro que el lector tiene en sus manos como invitación a la reescritura de la imaginación política y orillera del legado y la herencia del «lenguaje vivo» de Gramsci.
  • La intensidad es un concepto enigmático y clave de la filosofía de Gilles Deleuze. Las distintas perspectivas que integran este libro, desde las fuentes filosóficas, científicas y estéticas de Diferencia y repetición, contribuyen a mostrar su especificidad (es decir, su diferencia respecto al concepto de Idea, las síntesis del tiempo y el plano de la extensión).¿Tiene la intensidad un rol de esquema o mediación entre lo virtual y lo actual? ¿Es la presencia de lo virtual en lo actual? ¿Responde a la sensibilidad, en la demarcación kantiana que la distingue del entendimiento? Y, si es así, ¿da cuenta de una discontinuidad de estos planos o de su inmanencia? Son algunas de la preguntas que en estas páginas encuentran respuestas diversas, incomposibles, marcadas por la perspectiva abierta por las fuentes que rigen cada capítulo – y la mirada de cada autor y de cada autora.
  • Elogio de la razón mundana. Antropología política en Kant”, de Nuria Sánchez Madrid, es, en palabras de José Luis Villacañas, “el ejercicio poderoso de una crítica que no está destinada a los reaseguramientos escolastizantes y estériles de la razón, sino fundamentalmente a las desestabilizaciones de sus intensificaciones dogmáticas, rituales, que ya sabemos constituyen un hábito de falsas seguridades que siempre amenaza con descarriar a la razón. Desde este punto de vista, se trata de una crítica sin fin, que tiene como misión preservar la insondabilidad de lo humano, su apertura de mundos. La primera batalla de esta tradición siempre es ofrecernos otro Kant menos seguro de lo que desearían los que se resisten al carácter abierto de la experiencia histórica. Me gusta ver este libro de Nuria Sánchez Madrid en esta línea y desearía saludarlo como una máquina de producción de skepsis sobre Kant, en la mejor tradición de la tesis de Marquard. Frente a esta batalla, los que andan instalados paradójicamente en un Kant eterno, son incapaces de entender hasta qué punto se han refugiado en una actitud dogmática. El mérito de este libro consiste, justamente, no tanto en desvelar estas actitudes antifilosóficas y anacrónicas, sino en mostrarnos un Kant que no puede ser dogmatizado, un Kant inseguro, que no demanda un reaseguramiento filológico imposible (el Kant cosificado se basa sobre decisiones arbitrarias de elenco sobre los textos canónicos, que son inviables), sino que libera la potencia de la crítica frente a esas obturaciones que el propio Kant levantó con sus resabios organicistas y cosmológicos.
  • El coronavirus, producto de la mundialización, desencadena un mecanismo de fuerzas técnicas, económicas, dominadoras y al mismo tiempo cuestiona el modelo de crecimiento. Esta crisis sanitaria proviene de nuestras condiciones de vida, de alimentación y de intoxicación. Lo que era “divino” se ha vuelto humano, demasiado humano, como dice Nietzsche. La lupa viral aumenta los rasgos de nuestras contradicciones y de nuestros límites. Lo que golpea nuestra puerta es un principio de realidad. La muerte, que habíamos exportado con las guerras, que pensábamos confinada a algunos otros virus y los cánceres, está aquí, acechando en la esquina. Descubrimos que somos humanos, pero seguramente ni sobrehumanos ni transhumanos. ¿Demasiado humanos? O bien, ¿no habrá que comprender que nunca es posible serlo demasiado?
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