Catálogo

  • Signéponge

    $ 20.000
    …inscribamos sin decir palabra la leyenda, en grandes caracteres monumentales, mayúsculas o minúsculas indistintas (regresando todo a la lengua, lo propio y lo común), inscribamos el acontecimiento de lengua sobre la estela (por tanto, sin puntuación), inscribamos la chance, de un tirón, sobre una piedra (ella nos esperará), sobre una mesa (él la dispone para comer, vertical), por lo tanto, sobre un cuadro ofrecido (expuesto) a la esponja, lo siguiente: ESPONJEAR DE ACÁ EN MÁS A PARTIR DE ÉL PERO QUE SABE A PARTIR DE HOY Y DE MÍ QUERRÁ DECIR EN LA LENGUA FRANCESA O MÁS BIEN REFRANCESADA COLONIZADA UNA VEZ MÁS DESDE LOS BORDES DEL MEDITERRÁNEO MARE NOSTRUM ESPONJEAR HABRÁ QUERIDO DECIR YA LAVAR LIMPIAR APROPIAR BORRAR POR LO TANTO POR EJEMPLO EL NOMBRE DE PONGE PERO TAMBIÉN CUMPLIR CON UNA ORDEN DE PAGO INSCRIBIR EL NOMBRE DE LOS PONGE FIRMAR PONGE FIRMAPONJEAR MARGINAR/FIRMAR AL MARGEN EN NOMBRE DE PONGE
  • ¿Y si fuera tiempo para dejar de querer tener razón y aprender a no tenerla? Nuestra época es la del escándalo generalizado. De la mañana a la noche, de la cama al living, en vacaciones o reuniones familiares, cualquier ocasión es buena para indignarse. A veces el escándalo es político, otras económico; a veces moral, otras religioso; a veces ecológico, otras estético. En adelante, todos los campos de la vida parecen ser afectados por imperfecciones, tonterías, horrores que suscitan nuestra rabia más o menos virtuosa. ¿Qué significa este reflejo de indignación? ¿Qué dice de nosotros, y, sobre todo, del modo en que pensamos? Para Laurent de Sutter, lo que la indignación encarna quizás no sea otra cosa que el impasse de lo que sin embargo la alimenta: nuestra obsesión por la razón. La edad del escándalo es la del triunfo de la razón. Si queremos terminar con el escándalo, entonces hay que preguntarse cómo podemos llegar a librarnos de la razón.
  • Sea en los debates académicos o en las noticias, se nos recuerda constantemente que el mundo enfrenta retos trascendentales, efectos de un mundo común globalizado donde las infraestructuras de desplazamiento (de mercancías, ideas, gente) proliferan constantemente alimentadas por el extractivismo. Sin embargo, cuando se discute cómo enfrentar esos retos, parece que la única respuesta consiste en nuevas formas de extractivismo y más infraestructuras de desplazamiento. Este libro es, sobre todo, una invitación a explorar el terreno en el que puede prosperar una imaginación política que abrace lo incomún y cultive el emplazamiento. Plantea un reto: cómo, en un contexto donde para muchos las infraestructuras de desplazamiento son todo lo que hay, se pueden generar infraestructuras de emplazamiento robustas.
  • Ante el avance del capital, empecinado en conquistar territorios cada vez más recónditos tanto dentro como fuera de nosotros mismos, la apuesta de este libro es contribuir a una crítica social y cultural que la emprenda contra un rasgo constitutivo del capitalismo, a partir del momento en que se encara como un movimiento de reproducción indefinida del valor: su denegación constante de la vida en su dimensión cualitativa y sensible.
  • No hay crisis climática. Hay una voluntad política de que el clima esté en crisis. Esta es la tesis que Mark Alizart defiende en este libro brillante y provocador. Cuando los Estados no solo permiten que se incendien los bosques, sino que llaman a prenderles fuego; cuando no solo se contentan con ignorar el Acuerdo de París, sino que lo destrozan en público; cuando no se limitan a dudar de los científicos, sino que los amenazan, entonces podemos afirmar que están haciendo todo para que el planeta sea destruido. La crisis produce sus ganadores. Hay individuos que apuestan por el colapso del mundo como si se tratara de valores bursátiles a la baja. Frente a este verdadero golpe “carbofascista” urdido contra la humanidad, modificar nuestros comportamientos individuales no basta. Es necesario volver a pensar las condiciones de una revolución en favor de un verdadero “ecosocialismo”.
  • Bitcoin es una tecnología, antes que económica o financiera, profundamente política: es el sueño de Marx vuelto realidad. Protocolo de intercambio de informaciones perfectamente transparente (cada quien posee el registro sobre el cual las informaciones se escriben), descentralizado (nadie tiene su control) y, sin embargo, infalsificable (validado mediante pruebas de trabajo), indescifrable (las informaciones están encriptadas) e inviolable (la integridad de la cadena se verifica constantemente), Bitcoin permite producir consenso de manera descentralizada.
  • Vivimos en un mundo que ha hecho de la ley el marco que define lo que es pensable e impensable, decible e indecible, posible e imposible en él. Sin la ley, sin el pensamiento que la acompaña y que instaura el deber como categoría cardinal del pensamiento y la acción, no habría para nosotros necesidad alguna. Sin embargo, muchas tradiciones y muchos pueblos han vivido sin esta exigencia, o han vivido plegándola en direcciones inauditas, extrañas, inusuales, incompatibles con las lecciones que Occidente ha extraído de ella.
  • Este Pequeño psicoanálisis del dinero ilumina sobre la fuerza inconsciente de la economía. La mayoría de los economistas contemporáneos tiene una extraña representación del hombre: este, en los intercambios económicos, es un ser autónomo, totalmente independiente de la mirada de los otros, sin celos ni envidia, razonable y racional, dueño de sus deseos, y para el que su única expectativa es el bienestar individual. Desde esta perspectiva, el lenguaje no es más que un intercambio de informaciones utilitarias, y la moneda una facilitación del trueque. La teoría psicoanalítica, por inconsistente y cambiante que sea, tiene por lo menos el mérito de poner en el centro de la reflexión el enigma nunca resuelto del deseo humano. Incluso cuando está en el corazón del mercado, cuando vende, compra, atesora o despilfarra, el hombre no es ni independiente ni racional.
  • Este libro ofrece una lectura a contrapelo de la filosofía kantiana que desemboca en una propuesta lúcida, fresca y renovada de su pensamiento político. Para llevar a cabo esta tarea, Macarena Marey toma distancia de las interpretaciones liberales o individualistas sobre Kant (presente en autores como Rawls o Habermas) y pone en el centro de la escena el talante republicano de su concepción de la sociedad. En esa clave, Marey atiende al rol que juega la soberanía popular, el papel de lo colectivo, el problema de la propiedad y la posesión común de la Tierra en la configuración de una filosofía política que, en palabras de la misma autora, nos permite descubrir un Kant “soberanista-popularista que se encaminó en la senda de la teoría crítica”. Marey construye, por tanto, de manera muy precisa y generosa “nuevos sentidos” alrededor del pensamiento político de Kant, y lo hace sabiendo que solamente tendiendo puentes entre la modernidad y nuestro presente es como vamos a encontrar las claves para imaginar la comunidad de los iguales que exigen estos tiempos de despojo generalizado de la naturaleza y de colapso precipitado del neoliberalismo mundial. Luciana Cadahia
  • Los artículos que se reúnen en este volumen tratan la problemática de la violencia estructural en el tratamiento de humanos y animales. La idea de que nos podemos apropiar de otras formas de vida supone un modo de consideración de lo humano desde la subjetividad moderna, y el modelo propietario soberano del existente humano, con derecho de vida y de muerte sobre todo lo que es. Desplazado ese derecho sobre la vida de otro existente humano al gobernante en la constitución de la sociedad civil, el propietario se sigue arrogando el derecho sobre la vida de aquellas formas de vida que considera inferiores (mujeres, niños, animales) y naturalizando que esas vidas son pensables en términos de capital. Frente a las vidas apropiadas de forma natural, sentimos, presentimos, sabemos que la vida (de los otros) es inapropiable, extraña, respetable en su vulnerabilidad y fragilidad.
  • Teología del capital encara una genealogía de la economía en su dimensión religiosa, poniendo de manifiesto los orígenes de orden teológico o religioso que fundan categorías económicas que hoy se consideran como objetos racionales y naturalizados. Se trata en este libro de mostrar cómo las diferentes categorías de la economía política adoptan su fuente en categorías religiosas o teológicas. Así, en cada una de ellas, a saber, el mercado, la moneda, el interés, la contabilidad, la propiedad, el trabajo o la técnica, se intenta comprender cómo se transformaron en una relación de contradicción con el proceso de secularización.
  • “…Hay que leer a Hegel mientras, acompañándolas, describe las curvas del movimiento espiritual y -por así decirlo- acompaña con el oído especulativo a los pensamientos, como si fuesen notas” (Adorno). ¿Cómo leer con la compañía de este oído especulativo? ¿Ese oído especulativo que abriría la filosofía hegeliana, y que implicaría estar atento a la huella que deja la singularidad de cada paso, corriendo incluso el riesgo, como dice el mismo Adorno, de intentar salvar en el concepto lo que en principio se opone a él? Este oído especulativo, que hace temblar la filosofía de Hegel, reconoce en el elemento de la música la compañía de ‘lo inaprensible e imperecedero’ que empuja al concepto a rastrear cada vez los detalles, bajo él. (…) Antes de toda caricatura hecha de Hegel, ¿no podemos ver en el suyo un texto atento a los detalles de su propia escucha? O mejor, ¿no podemos oír su escucha, escuchar su escucha quizá, es decir, reconstruir el modo en que la filosofía hegeliana escucha la música?
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