Catálogo

  • Si la percepción es un tamiz, ¿qué decir de lo que pasa a través de sus redes, qué decir de lo que se le escapa? ¿Qué queda entonces de las percepciones no calificadas, de las sensaciones desvanecidas, de las cosas que apenas anotamos, apenas esbozamos? ¿Cuáles son sus influencias, sus acciones en nosotros? ¿Dónde se alojan los miedos nocturnos inexpresables, los horrores agazapados tras los ojos cerrados y la epifanía vivida por Chandos ante la visión de una regadera olvidada junto a un árbol? ¿Qué economía subterránea se trama más acá de lo que hace mundo? ¿Qué hay, finalmente, del mundo más acá del lenguaje? ¿Qué hay del infra-mundo? […] El infra-mundo es el ambiente de las sensaciones no objetivadas, de las impresiones inconscientes, de los acontecimientos que apenas notamos, o que no notamos lo suficiente como para recordarlos. Los territorios recubiertos por lo sensible son vastos. Su administración es riesgosa, precaria. Lo sensible no es, sin embargo, asimilable a su formulación. En la resistencia de las formulaciones de lo sensible perdura el infra-mundo. En efecto, toda sensación esconde un impresentable que no es, sin embargo, neutralizado por la percepción, algo que solo está enmascarado. Así, el espacio sensible no es reductible al espacio de representación.
  • En este libro, Renaud Garcia realiza una crítica anarquista o socialista a la deconstrucción. ¿La naturaleza humana? Ficción peligrosa. ¿La razón analítica? Instrumento de uniformización cultural. ¿La verdad? Objeto relativo que esconde dispositivos de poder. ¿El lenguaje? Carcelero de la creatividad. ¿El universalismo? Fachada de Occidente para dominar el mundo. ¿El cuerpo? Materia moldeable a merced de las innovaciones tecnológicas. Tales son los lugares que se han vuelto comunes del pensamiento de la deconstrucción.
  • A través de un intenso y sutil diálogo con su nieta Zohra, Jean Ziegler sostiene en este libro que el capitalismo –y el orden caníbal que este impuso sobre el planeta– tiene que ser destruido. Ni mejorado ni retocado, sino que radicalmente destruido para que sea posible inventar una nueva organización social y económica del mundo.
  • Este libro atesora memorias: la idea de inconformidad como impugnación de las formas establecidas, la crítica de las figuras de sujeto y subjetividad, la postulación de las demasías como rarezas insumisas, el elogio de una común debilidad indócil frente al imperativo de la fuerza. La práctica de una escritura que se impide el uso del verbo ser para averiguar qué le pasa al pensar cuando no ancla en atributos fijos ni en esencias.
  • Cada día que pasa, sentimos que peligra más y más la vida de los vivientes en este mundo: cambio climático, sequías, erosión de los suelos por monocultivos, uso de sustancias pesticidas tóxicas para todo tipo de vida, comunidades (humanas, animales, vegetales) que son desplazadas desde sus lugares de habitación por emprendimientos industriales, tala de bosques, uso de terrenos para cría de animales de producción, etc. Las comunidades (de los) vivientes están constantemente amenazadas porque uno de los modos de lo viviente (lo humano) se asentó sobre la faz de la tierra desde la creencia de ser dueño y señor de todo el resto. Nos corresponde, desde la filosofía, la tarea de pensar esa comunidad (que somos) con todos los vivientes. Así lo hacen, a lo largo de estas páginas, Sebastián Chun, Gabriela Balcarce, Idoia Quintana Domínguez, Mónica B. Cragnolini, María Luisa Pfeiffer, Juan Pablo Sabino, Hernán J. Candiloro, Guadalupe Lucero y Paula Fleisner.
  • ¿Por qué es importante concentrarse en el fenómeno de hacer cosas sin palabras? Por supuesto, podemos hacer cosas con palabras: los matrimonios, los bautismos, las declaraciones de culpabilidad emitidas por un juez, son ejemplos concretos de esa performatividad. Los enunciados lingüísticos no sólo sirven para constatar hechos del mundo, sino también para realizar cosas en él. Pero la performatividad entendida como mera realización material también opera en el ámbito de los materiales silentes. De hecho, esta performatividad precede históricamente a la lingüística, al menos si aceptamos que primero hubo oxidación y cristalización, y luego contratos bilaterales, sonetos y teorías sociales.
  • Casas

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    La casa es un envoltorio. Ella nos protege, y en los sueños a menudo representa nuestro cuerpo. Pero si bien es un refugio, conserva una parte de misterio. Un piso que cruje es quizá un fantasma que pasa; un objeto largo tiempo perdido y encontrado es todo un pasado que resurge. Sin embargo, la casa se comparte. Salvo que uno viva como un ermitaño, nunca está solo en su casa. Esta contiene una familia, así no fuera sino por los recuerdos que dejaron quienes allí vivieron; así se crea su alma. Los deseos, expresados o silenciosos, de quienes allí habitan se cruzan, se encuentran, se oponen; así se fabrica el inconsciente de la casa.
  • Autorretrato en Patricio Marchant presenta una tesis de archivo, una proposición que busca alterar un orden de lectura, una determinada composición archivológica. Intentando aprehender la cosa Marchant, la causa que estructura su filosofía, ensayando una interrupción de la lógica proposicional que organiza el corpus de su obra, la hipótesis que se adelanta en la figura del tiento observa en la cuestión de la imagen, en lo que las artes visuales donan como cuestión de la imagen, el centro ausente que dispone el gesto filosófico y antifilosófico de la escritura de Marchant. Gesto en que se soporta un movimiento en donde la cosa pareciera sostenerse a sí misma, “hablar por sí misma”, dando lugar a una excitación general, a una indeterminación común a todo acto, a todo intento de representar lo que ahí se expone —mudo o locuaz— ante la mirada.
  • En el eclipse del asombro, en el nihilismo: Aristóteles. Con ese nombre se designa un ánimo, pasiones, perspectivas, búsquedas, expansiones. Se presenta un tejido que sigue a un maestro y disiente con él, que traza síntesis, zurce un mundo, recorre, observa, piensa, experimenta. Se sigue la conmoción de las acciones científicas, artísticas, filosóficas. Se muestra una poética: la eternidad por el cielo; la justicia, la belleza, la verdad por la vida activa.
  • La imaginación narrativa de la lengua del antropoceno es la imaginación del fin del diseño. A pesar de la falta de consenso para determinar el inicio de la época del antropoceno, es posible advertir que la aparición del concepto pone en escena el reconocimiento de un límite. Para el caso latinoamericano ese límite es la imaginación teórica y política que se despliega en el diseño político republicano y democrático a partir del siglo XIX y las formas de la crítica del siglo XX. El diseño de la emancipación tendrá en el dispositivo letrado su artefacto de proyección principal.
  • El “anarchivismo” es la pesadilla del orden actual. Los aparatos gubernamentales y la banca internacional, los servicios de inteligencia y las agencias de seguridad, las empresas de software y las compañías transnacionales, los grandes inversores y la ciudadanía dócil, todas ellas, todos ellos, yo mismo, parecemos trazados por el pincel de Goya soñando con la organización político-económica de los registros.
  • El contacto casi ininterrumpido de niños y adolescenetes con las pantallas genera trastornos de la comunicación y de la atención, dificultades de aprendizaje y de comprensión, provoca angustias y altera profundamente las relaciones familiares y sociales… Apoyándose en el estudio de numerosos casos de todas las edades y medios sociales, la psicóloga Sabine Duflo explica los procesos que conducen a estos diferentes síntomas, comúnmente tratados como enfermedades aunque, en la mayoría de los casos, constituyen respuestas a un entorno en el cual lo digital ha remplazado a lo humano. Duflo propone un método adaptado a cada edad basado en recomendaciones sencillas para combatir la toxicidad de las pantallas.
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