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¿Por qué indicios en lugar de caracteres, signos, marcas distintivas? Porque el cuerpo escapa, nunca está asegurado, se deja presumir pero no identificar. Siempre podría no ser más que parte de otro cuerpo más grande que tomamos por su casa, su coche o su caballo, su asno, su colchón. Podría no ser más que un doble de este otro cuerpo pequeñito y vaporoso que llamamos su alma y que sale de su boca cuando muere. Disponemos solamente de indicaciones, de huellas, de improntas, de vestigios. -
Fuegos insaciables que destruyen miles de especies animales y vegetales, pandemias, desarreglos climáticos, todo conspira para rubricar la quiebra del proyecto moderno de control integral de la naturaleza por la ingeniería humana. El derrumbe de las sociedades industriales se volvería si no seguro, por lo menos probable. A la sombra de ese curioso futuro sin porvenir, las nuevas sensibilidades políticas son modeladas por un discurso ecologista derrumbista, que no deja de extenderse. -
En este libro, la filósofa Barbara Stiegler y el historiador Christophe Pébarthe intentan elaborar en conjunto una historia y una filosofía democráticas de la democracia. Para ello, regresan a la raíz de este régimen y destacan su singularidad, con el objetivo de abordar los problemas contemporáneos de la democracia. -
“…Yo diría hoy que eso a lo que estamos constreñidos a llamar ‘sujeto’, a falta a veces de otro término para designar a un existente singular expuesto al mundo, no ‘es’ nada que pueda tratarse como el sujeto de atribuciones posibles (X es grande, moreno, erudito, orgulloso…) sino que ‘es’ solamente en el movimiento que lo expone al mundo, es decir, a las posibilidades de sentido. […] Dicho de otro modo, lo que adviene es que el existente se deshace de toda pertenencia, asignación y propiedad para enviarse, dirigirse, dedicarse a… nada distinto al hecho mismo de existir, de estar expuesto a rencuentros, a sacudidas, a encadenamientos de sentido. Cada vez es un ‘advenir’, un ‘producirse’ y un ‘jugarse’ en el que seguramente puede reconocerse un ‘sí mismo’ pero solo reconociendo al mismo tiempo que ese ‘sí mismo’ (ese sujeto) se encuentra infinitamente alejado, arrojado detrás y delante, por el choque mismo del ‘advenir’…” -
La imaginación narrativa de la lengua del antropoceno es la imaginación del fin del diseño. A pesar de la falta de consenso para determinar el inicio de la época del antropoceno, es posible advertir que la aparición del concepto pone en escena el reconocimiento de un límite. Para el caso latinoamericano ese límite es la imaginación teórica y política que se despliega en el diseño político republicano y democrático a partir del siglo XIX y las formas de la crítica del siglo XX. El diseño de la emancipación tendrá en el dispositivo letrado su artefacto de proyección principal. -
Autorretrato en Patricio Marchant presenta una tesis de archivo, una proposición que busca alterar un orden de lectura, una determinada composición archivológica. Intentando aprehender la cosa Marchant, la causa que estructura su filosofía, ensayando una interrupción de la lógica proposicional que organiza el corpus de su obra, la hipótesis que se adelanta en la figura del tiento observa en la cuestión de la imagen, en lo que las artes visuales donan como cuestión de la imagen, el centro ausente que dispone el gesto filosófico y antifilosófico de la escritura de Marchant. Gesto en que se soporta un movimiento en donde la cosa pareciera sostenerse a sí misma, “hablar por sí misma”, dando lugar a una excitación general, a una indeterminación común a todo acto, a todo intento de representar lo que ahí se expone —mudo o locuaz— ante la mirada. -
La casa es un envoltorio. Ella nos protege, y en los sueños a menudo representa nuestro cuerpo. Pero si bien es un refugio, conserva una parte de misterio. Un piso que cruje es quizá un fantasma que pasa; un objeto largo tiempo perdido y encontrado es todo un pasado que resurge. Sin embargo, la casa se comparte. Salvo que uno viva como un ermitaño, nunca está solo en su casa. Esta contiene una familia, así no fuera sino por los recuerdos que dejaron quienes allí vivieron; así se crea su alma. Los deseos, expresados o silenciosos, de quienes allí habitan se cruzan, se encuentran, se oponen; así se fabrica el inconsciente de la casa. -
Cada día que pasa, sentimos que peligra más y más la vida de los vivientes en este mundo: cambio climático, sequías, erosión de los suelos por monocultivos, uso de sustancias pesticidas tóxicas para todo tipo de vida, comunidades (humanas, animales, vegetales) que son desplazadas desde sus lugares de habitación por emprendimientos industriales, tala de bosques, uso de terrenos para cría de animales de producción, etc. Las comunidades (de los) vivientes están constantemente amenazadas porque uno de los modos de lo viviente (lo humano) se asentó sobre la faz de la tierra desde la creencia de ser dueño y señor de todo el resto. Nos corresponde, desde la filosofía, la tarea de pensar esa comunidad (que somos) con todos los vivientes. Así lo hacen, a lo largo de estas páginas, Sebastián Chun, Gabriela Balcarce, Idoia Quintana Domínguez, Mónica B. Cragnolini, María Luisa Pfeiffer, Juan Pablo Sabino, Hernán J. Candiloro, Guadalupe Lucero y Paula Fleisner. -
A través de un intenso y sutil diálogo con su nieta Zohra, Jean Ziegler sostiene en este libro que el capitalismo –y el orden caníbal que este impuso sobre el planeta– tiene que ser destruido. Ni mejorado ni retocado, sino que radicalmente destruido para que sea posible inventar una nueva organización social y económica del mundo. -
Si la percepción es un tamiz, ¿qué decir de lo que pasa a través de sus redes, qué decir de lo que se le escapa? ¿Qué queda entonces de las percepciones no calificadas, de las sensaciones desvanecidas, de las cosas que apenas anotamos, apenas esbozamos? ¿Cuáles son sus influencias, sus acciones en nosotros? ¿Dónde se alojan los miedos nocturnos inexpresables, los horrores agazapados tras los ojos cerrados y la epifanía vivida por Chandos ante la visión de una regadera olvidada junto a un árbol? ¿Qué economía subterránea se trama más acá de lo que hace mundo? ¿Qué hay, finalmente, del mundo más acá del lenguaje? ¿Qué hay del infra-mundo? […] El infra-mundo es el ambiente de las sensaciones no objetivadas, de las impresiones inconscientes, de los acontecimientos que apenas notamos, o que no notamos lo suficiente como para recordarlos. Los territorios recubiertos por lo sensible son vastos. Su administración es riesgosa, precaria. Lo sensible no es, sin embargo, asimilable a su formulación. En la resistencia de las formulaciones de lo sensible perdura el infra-mundo. En efecto, toda sensación esconde un impresentable que no es, sin embargo, neutralizado por la percepción, algo que solo está enmascarado. Así, el espacio sensible no es reductible al espacio de representación. -
Este libro pone en escena ciertos modos de funcionamiento de los regímenes de visibilización y de imaginación que modelan a los cuerpos, a sus modos de relacionarse y de aparecer en la cultura, terreno donde, como sabemos, se (re)elaboran las biopolíticas que le dan forma a lo que en la matriz heterosexual se reconoce como “vida vivible” o, incluso, sencillamente, como “vida” o “humanidad.” -
Trump, Putin, Le Pen, Orbán, Netanyahu, Meloni, Milei o Modi… Una nueva internacional fascista se despliega con fuerza. Por más ultranacionalistas que sean, sus figuras dialogan entre sí, sus estrategias y teorías circulan, inoculando el veneno de una internacional del odio. En La nueva internacional fascista, Ugo Palheta descifra las lógicas globales de un neofascismo atravesado por la obsesión identitaria, el odio a la igualdad y el culto al orden. Analiza las alianzas transnacionales, el rol de los mecenas –Estados, élites económicas–, el auge de las ideologías masculinistas y conspiracionistas, y las fuerzas de atracción de este proyecto autoritario.