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Este libro, publicado apenas algunos días después de su muerte, recoge una conferencia que Jean-Luc Nancy brindara a un público de infancias y adolescencias, así como el posterior diálogo en el que responde a sus inquietudes. En ella recorre diversos senderos que nos conducen a un profundo pensamiento en torno a la cuestión de la mentira y nuestra mirada sobre los otros. ¿Por qué no hay que mentir? ¿A quién hacemos la trampa? ¿No tenemos derecho a tener secretos? ¿Siempre es bueno decir la verdad? Después de todo, ¿existe una sola verdad? ¿Y si se miente por una buena causa? -
“La embriaguez expresa, en su sentido más apretado -de la familia de la prensa, de la presión- el jugo que se comunica de los licores absorbidos. Extrae, exuda, destila, es decir, concentra, calienta, evapora y sublima. Lo sublimado es el espíritu, lo impalpable, lo inmaterial. Es inspiración, es soplo, es fuera de lugar y tiempo, presente concentrado en sí y que llamamos presencia de espíritu: toque vivo instantáneo de una verdad revelada. La embriaguez revela, es decir, se revela, a si misma, y no revela un secreto. Se revela como impulso y vuelo del espíritu: entusiasmo, entrada en la morada de los dioses, desborde del saber, derrame de gracia. La embriaguez es condición del espíritu, hace sentir su carácter absoluto, es decir, su separación de todo lo que no es espíritu (todo lo que es condicionado, determinado, relativo, encadenado). La embriaguez misma es la absolutización, el desencadenamiento, la ascensión libre hacia el afuera del mundo. Es el goce: la identidad en el abandonarse al empuje que desata lo idéntico, el cuerpo resumido a su espasmo, a un suspiro o un grito arrancados, exclamación entre lágrima y lava”. -
Consignas puede ser presentado como un pequeño índice lexical con que abordar la geografía de una lengua en crisis, como una especie de esbozo inconcluso del abecedario político y cultural de la izquierda y del tiempo presente. La orden dictada por la consigna es la de la intervención, la de un poder o fuerza performativa que se pone en movimiento en cada declaración, en cada acto de existencia. Consignas pone en movimiento una “conversación’/ una especie de “confrontación amistosa” que no termina de decidirse sobre el destino de lo puesto en movimiento.Tanteos, movimientos en zigzag, negaciones, caracterizan un intercambio intelectual que desconfía de las geografías heredadas y de los estados de la lengua marxista. Tras la segmentariedad de la línea zigza-geante es posible observar un común movimiento de reflexión. Oscar Ariel Cabezas y Miguel Valderrama sobrehilan los movimientos de esta conversación. La guía de viajes, el pequeño índice lexical o el abecedario político sirven aquí como excusa o justificación al libre despliegue de un patrón de pensamiento, a la simetría de un trazo que no pertenece ni a uno ni a otro interlocutor. -
¿Por qué indicios en lugar de caracteres, signos, marcas distintivas? Porque el cuerpo escapa, nunca está asegurado, se deja presumir pero no identificar. Siempre podría no ser más que parte de otro cuerpo más grande que tomamos por su casa, su coche o su caballo, su asno, su colchón. Podría no ser más que un doble de este otro cuerpo pequeñito y vaporoso que llamamos su alma y que sale de su boca cuando muere. Disponemos solamente de indicaciones, de huellas, de improntas, de vestigios. -
Demasías locuras normalidades puede leerse como protesta contra arrogancias de los manuales diagnósticos y los lugares comunes de las psicologías. Si prácticas mayoritarias conforman escuelas y modelos de aplicación, clínicas menores desaprenden lo establecido y se declaran inaplicables. Si prácticas mayoritarias cautivan adeptos y consagran fórmulas que se repiten desapasionadas, clínicas menores bullen en soledades abismadas en lo que ignoran. Desde que el habla del capital comprende que tiene que gobernar deseos, alienta cuadrículas de sensibilidades clasificadas. Entre las distinciones más resonantes todavía reina la de la neurosis, psicosis y perversiones, completada con sumas de particiones estadísticas. También otras dividen personalidades trastornadas en bordes, psicopatías, fragmentaciones. Y así, muchos encofrados más. Estas meditaciones sobre demasías locuras normalidades encienden y apagan mojones en lo inconmensurable. Cada vez, la clínica solicita arrojos que se atrevan a la desposesión de lo ya sabido. -
Fuegos insaciables que destruyen miles de especies animales y vegetales, pandemias, desarreglos climáticos, todo conspira para rubricar la quiebra del proyecto moderno de control integral de la naturaleza por la ingeniería humana. El derrumbe de las sociedades industriales se volvería si no seguro, por lo menos probable. A la sombra de ese curioso futuro sin porvenir, las nuevas sensibilidades políticas son modeladas por un discurso ecologista derrumbista, que no deja de extenderse. -
Mucho antes de la afirmación de los feminismos “post-humanistas”, Beauvoir advertía sobre la estrecha vinculación entre la humanidad y lo masculino: “la humanidad es masculina y el hombre define a la mujer”. Advertencia crítica que no hace sino ahondar en una ya antigua querella: el feminismo no es una “comunidad de mujeres”. O, dicho en otras palabras, el feminismo no es un humanismo. Lejos de las corrientes utilitarias, que señalan que el feminismo siempre ha sido una forma política para la consecución de ciertos fines prácticos que calzan plenamente con la idea de “individuo” de la tradición liberal, el feminismo busca la transformación de la política moderna y no su adecuación. -
A propósito del sexto centenario de su muerte, Erich Auerbach señaló que una conmemoración de Dante podría traspasar los ámbitos académicos solo si la cultura que lo celebra logra hacerse de la fuerza y el coraje necesarios para reconocer al destino como último juez. Sin duda Auerbach escribía bajo el influjo de Dante, que hizo del daimon uno de los más hermosos poemas que hemos conocido. Para Dante, una existencia reprochable es aquella que no asume los riesgos que implica la producción de una vida distintiva y singular, sabiendo, de antemano, que la posibilidad de fracasar nunca se detiene en su asedio. -
El coronavirus, producto de la mundialización, desencadena un mecanismo de fuerzas técnicas, económicas, dominadoras y al mismo tiempo cuestiona el modelo de crecimiento. Esta crisis sanitaria proviene de nuestras condiciones de vida, de alimentación y de intoxicación. Lo que era “divino” se ha vuelto humano, demasiado humano, como dice Nietzsche. La lupa viral aumenta los rasgos de nuestras contradicciones y de nuestros límites. Lo que golpea nuestra puerta es un principio de realidad. La muerte, que habíamos exportado con las guerras, que pensábamos confinada a algunos otros virus y los cánceres, está aquí, acechando en la esquina. Descubrimos que somos humanos, pero seguramente ni sobrehumanos ni transhumanos. ¿Demasiado humanos? O bien, ¿no habrá que comprender que nunca es posible serlo demasiado? -
En este libro, la filósofa Barbara Stiegler y el historiador Christophe Pébarthe intentan elaborar en conjunto una historia y una filosofía democráticas de la democracia. Para ello, regresan a la raíz de este régimen y destacan su singularidad, con el objetivo de abordar los problemas contemporáneos de la democracia. -
“…Yo diría hoy que eso a lo que estamos constreñidos a llamar ‘sujeto’, a falta a veces de otro término para designar a un existente singular expuesto al mundo, no ‘es’ nada que pueda tratarse como el sujeto de atribuciones posibles (X es grande, moreno, erudito, orgulloso…) sino que ‘es’ solamente en el movimiento que lo expone al mundo, es decir, a las posibilidades de sentido. […] Dicho de otro modo, lo que adviene es que el existente se deshace de toda pertenencia, asignación y propiedad para enviarse, dirigirse, dedicarse a… nada distinto al hecho mismo de existir, de estar expuesto a rencuentros, a sacudidas, a encadenamientos de sentido. Cada vez es un ‘advenir’, un ‘producirse’ y un ‘jugarse’ en el que seguramente puede reconocerse un ‘sí mismo’ pero solo reconociendo al mismo tiempo que ese ‘sí mismo’ (ese sujeto) se encuentra infinitamente alejado, arrojado detrás y delante, por el choque mismo del ‘advenir’…” -
La imaginación narrativa de la lengua del antropoceno es la imaginación del fin del diseño. A pesar de la falta de consenso para determinar el inicio de la época del antropoceno, es posible advertir que la aparición del concepto pone en escena el reconocimiento de un límite. Para el caso latinoamericano ese límite es la imaginación teórica y política que se despliega en el diseño político republicano y democrático a partir del siglo XIX y las formas de la crítica del siglo XX. El diseño de la emancipación tendrá en el dispositivo letrado su artefacto de proyección principal.