La Cebra ediciones

  • Este libro ofrece una lectura a contrapelo de la filosofía kantiana que desemboca en una propuesta lúcida, fresca y renovada de su pensamiento político. Para llevar a cabo esta tarea, Macarena Marey toma distancia de las interpretaciones liberales o individualistas sobre Kant (presente en autores como Rawls o Habermas) y pone en el centro de la escena el talante republicano de su concepción de la sociedad. En esa clave, Marey atiende al rol que juega la soberanía popular, el papel de lo colectivo, el problema de la propiedad y la posesión común de la Tierra en la configuración de una filosofía política que, en palabras de la misma autora, nos permite descubrir un Kant “soberanista-popularista que se encaminó en la senda de la teoría crítica”. Marey construye, por tanto, de manera muy precisa y generosa “nuevos sentidos” alrededor del pensamiento político de Kant, y lo hace sabiendo que solamente tendiendo puentes entre la modernidad y nuestro presente es como vamos a encontrar las claves para imaginar la comunidad de los iguales que exigen estos tiempos de despojo generalizado de la naturaleza y de colapso precipitado del neoliberalismo mundial. Luciana Cadahia
  • Los artículos que se reúnen en este volumen tratan la problemática de la violencia estructural en el tratamiento de humanos y animales. La idea de que nos podemos apropiar de otras formas de vida supone un modo de consideración de lo humano desde la subjetividad moderna, y el modelo propietario soberano del existente humano, con derecho de vida y de muerte sobre todo lo que es. Desplazado ese derecho sobre la vida de otro existente humano al gobernante en la constitución de la sociedad civil, el propietario se sigue arrogando el derecho sobre la vida de aquellas formas de vida que considera inferiores (mujeres, niños, animales) y naturalizando que esas vidas son pensables en términos de capital. Frente a las vidas apropiadas de forma natural, sentimos, presentimos, sabemos que la vida (de los otros) es inapropiable, extraña, respetable en su vulnerabilidad y fragilidad.
  • El coronavirus, producto de la mundialización, desencadena un mecanismo de fuerzas técnicas, económicas, dominadoras y al mismo tiempo cuestiona el modelo de crecimiento. Esta crisis sanitaria proviene de nuestras condiciones de vida, de alimentación y de intoxicación. Lo que era “divino” se ha vuelto humano, demasiado humano, como dice Nietzsche. La lupa viral aumenta los rasgos de nuestras contradicciones y de nuestros límites. Lo que golpea nuestra puerta es un principio de realidad. La muerte, que habíamos exportado con las guerras, que pensábamos confinada a algunos otros virus y los cánceres, está aquí, acechando en la esquina. Descubrimos que somos humanos, pero seguramente ni sobrehumanos ni transhumanos. ¿Demasiado humanos? O bien, ¿no habrá que comprender que nunca es posible serlo demasiado?
  • Tres generaciones de psicoanalistas para un mismo linaje. Este libro es el relato de una aventura; es la saga del encuentro entre tres psicoanalistas que alguna vez emprendieron un viaje, una deriva por su historia que es nuestra historia, por su memoria, que es la nuestra. En esta etapa gris de la historia, en medio de una co­munidad psicoanalítica donde frecuentemente las institu­ciones demandan la sacralización de las teorías y donde los maestros exigen una adhesión acrítica; aquí, donde tan a menudo el anatema reemplaza a la controversia y, en su lugar, las guerras de prestigio se desatan para ahogar la reflexión; aquí, entre nosotros/as, Ana, Mariana y Lila han sabido construir un espacio colectivo, una usina capaz de iluminar las vías de recomposición del pensamiento crítico para poner a trabajar aquella sentencia freudiana: “la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social”, y poder, así, dibujar magistralmente “el oficio de analista”. Juan Carlos Volnovich
  • Teología del capital encara una genealogía de la economía en su dimensión religiosa, poniendo de manifiesto los orígenes de orden teológico o religioso que fundan categorías económicas que hoy se consideran como objetos racionales y naturalizados. Se trata en este libro de mostrar cómo las diferentes categorías de la economía política adoptan su fuente en categorías religiosas o teológicas. Así, en cada una de ellas, a saber, el mercado, la moneda, el interés, la contabilidad, la propiedad, el trabajo o la técnica, se intenta comprender cómo se transformaron en una relación de contradicción con el proceso de secularización.
  • “…Hay que leer a Hegel mientras, acompañándolas, describe las curvas del movimiento espiritual y -por así decirlo- acompaña con el oído especulativo a los pensamientos, como si fuesen notas” (Adorno). ¿Cómo leer con la compañía de este oído especulativo? ¿Ese oído especulativo que abriría la filosofía hegeliana, y que implicaría estar atento a la huella que deja la singularidad de cada paso, corriendo incluso el riesgo, como dice el mismo Adorno, de intentar salvar en el concepto lo que en principio se opone a él? Este oído especulativo, que hace temblar la filosofía de Hegel, reconoce en el elemento de la música la compañía de ‘lo inaprensible e imperecedero’ que empuja al concepto a rastrear cada vez los detalles, bajo él. (…) Antes de toda caricatura hecha de Hegel, ¿no podemos ver en el suyo un texto atento a los detalles de su propia escucha? O mejor, ¿no podemos oír su escucha, escuchar su escucha quizá, es decir, reconstruir el modo en que la filosofía hegeliana escucha la música?
  • A comienzos de los años 2000, el consenso de Silicon Valley se desmorona. Desigualdades enormes, estancamiento de la productividad, inestabilidad endémica… la nueva economía no ha hecho su aparición. Los algoritmos son omnipresentes, pero eso no significa que el capitalismo se haya civilizado. Por el contrario. La tesis de este libro es que con la digitalización del mundo se produce una gran regresión. Retorno de los monopolios, dependencia de los sujetos a las plataformas, confusión de la distinción entre lo económico y lo político: las mutaciones en marcha transforman la calidad de los procesos sociales y dan una nueva actualidad al feudalismo. La obra comienza por proponer una genealogía del consenso de Silicon Valley, poniendo de manifiesto las cinco paradojas que lo socavan.
  • Este libro mantiene con sujeto tabulado I notas relaciones de cercanía y complicidad, sin pretender continuar algo iniciado. Figuras nombra afecciones, pasiones, enunciaciones históricas, ausencias que apaciguan angustias y desdichas. Las figuras, que insinúan fantasmas que nos gozan, se presentan como argumentos que succionan fuerzas de una existencia, a la vez que abrazan su fragilidad. Una astucia de la sujeción consiste en presentarse como libertad y difundir la contaminación propietaria: el hablante siente como posesión aquello que lo posee.
  • ¿Qué sucede si se intenta pensar, hasta las últimas consecuencias, sin la fábula de sujetol ¿Cómo sería la vida sin las ideas de .ser, identidad, sí mismo, psiquismo?, ¿cómo sería sin relaciones de propiedad (mi cuerpo, mi pensamiento, mi vida) y sin relaciones de atribución (heroico, seductora, psicótico)?, ¿cómo serían las proximidades y distancias entre dos, tres, veinte, miles, sin la idea de unidad? Este libro desea cuestionar la idea de sujeto o partir desde esa fábula hasta alcanzar un punto en el que ya no sea posible el regreso.
  • DESOLACIÓN La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde me ha arrojado la mar en su ola de salmuera. La tierra a la que vine no tiene primavera: tiene su noche larga que cual madre me esconde. El viento hace a mi casa su ronda de sollozos y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito. Y en la llanura blanca, de horizonte infinito, miro morir inmensos ocasos dolorosos. ¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido si más lejos que ella sólo fueron los muertos? ¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto crecer entre sus brazos y los brazos queridos! Los barcos, cuyas velas blanquean en el puerto vienen de tierras donde no están los que son míos; sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos. Y la interrogación que sube a mi garganta al mirarlos pasar, me desciende, vencida: hablan extrañas lenguas y no la conmovida lengua que en tierras de oro mi vieja madre canta. Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa; miro crecer la niebla como el horizonte, y por no enloquecer no cuento los instantes, porque la noche larga ahora tan sólo empieza. Miro el llano extasiado y recojo su duelo, que vine para ver los paisajes mortales. La nieve es el semblante que asoma a mis cristales: ¡siempre será su albura bajando de los cielos! Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa; siempre, como el Destino que ni mengua ni pasa, descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.
  • Los problemas inherentes al modelo republicano tradicional parecen agravarse para una América Latina inmersa en la globalización financiera y sus diversos mecanismos de acumulación, dejando en evidencia que las formas históricas de organización de la sociedad han quedado subsumidas al proceso de valoración capitalista, exponencialmente competitivo y globalmente articulado. La producción capitalista que ha sido históricamente destructiva se muestra ahora, a diferencia del siglo XIX y gran parte del XX, como un proceso sin mediaciones ni contrapesos, cuestión que desoculta los secretos del viejo orden liberal: la complicidad entre guerra y acumulación moderna; el estado de excepción como regla de un derecho que se auto-inmuniza de la violencia subalterna (de la vida precaria), inoculando en ella la violencia mítica de la ley; el pacto social como garante de la propiedad y los privilegios del hombre privado, pero no sólo del hombre abstracto que Marx criticó como límite del imaginario burgués, sino de las corporaciones como instancias transnacionales de derecho privado que monopolizan la condición soberana de la excepción.
  • Mucho antes de la afirmación de los feminismos “post-humanistas”, Beauvoir advertía sobre la estrecha vinculación entre la humanidad y lo masculino: “la humanidad es masculina y el hombre define a la mujer”. Advertencia crítica que no hace sino ahondar en una ya antigua querella: el feminismo no es una “comunidad de mujeres”. O, dicho en otras palabras, el feminismo no es un humanismo. Lejos de las corrientes utilitarias, que señalan que el feminismo siempre ha sido una forma política para la consecución de ciertos fines prácticos que calzan plenamente con la idea de “individuo” de la tradición liberal, el feminismo busca la transformación de la política moderna y no su adecuación.
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